Carta de Luis A. Camarero sobre el foro de la Población

Luis Camarero, el profe de la UNED que participó como moderador en el foro, nos ha remitido un texto por e-correo, en el que aporta algunas reflexiones interesantes respecto al encuentro y que inserto a continuación en este blog y en los blogs en los que ha prendido el debate sobre el foro. Texto de Luis Camarero:

Querid@s amig@s,

Hace ya un rato que abandoné vuestra compañía pero todavía conservo los paisajes de la Montaña en mi retina. Fue breve el encuentro pero las ideas y vuestras palabras siguen recorriendo mis pensamientos. Desde la distancia, desde el sentimiento que tengo ahora de estar lejos queriendo estar cerca os remito estos comentarios, estas impresiones de quien os ve desde fuera.

Os agradezco enormemente que me hayáis invitado a compartir con vosotros unos pequeños instantes y que os haya podido conocer un poco más. Tal vez por ello tengo la osadía de contaros lo que vi, lo que oí, de transmitiros esas sensaciones que sin saber como se convierten en parte de nosotros mismos.

Os vi como un grupo muy enérgico y con una unidad envidiable. Os entendéis de una forma ágil y buscáis continuamente la complicidad de la colaboración. En términos más prosaicos disponéis de un alto “capital social”. Es decir, superáis con creces la suma de vuestros propios proyectos vitales. El capital social es un término que hace referencia a la capacidad colaborativa de los grupos sociales. Resulta evidente que el desarrollo tiene una relación directa con el “capital social”. Se distinguen dos tipos “puente” (bridging) y de “unión o lazos fuertes” (bonding).  Especialmente vuestro capital de unión es muy alto y es vuestra mayor fortaleza. El capital “puente” se refiere a la relación horizontal entre organizaciones y asociaciones. Respecto al capital “puente” el que tenéis es importante, varios de quienes asistíais representabais en distinto grado diferentes instituciones sociales y organizaciones. Es importante pero sin duda es algo a trabajar más. De hecho en varios momentos de la reunión se hizo hincapié en distintos desacuerdos y dificultades para trabajar en línea con ayuntamientos que prestan de forma irregular servicios, de trabas de distinta naturaleza en la colaboración.  No obstante respecto a otras comarcas tenéis mucho ganado. Más adelante volveré sobre la cuestión de ampliar el capital “puente”.

Por otra parte tenéis una motivación clara y unos objetivos muy definidos. Creo que la idea de función social de vuestra lucha en la reducción de la despoblación resulta fundamental. Es precisamente el objeto de la reunión que convocasteis. ¿Cómo podemos contribuir desde nuestras opciones personales de forma de vida a un bien colectivo más allá incluso de nuestros objetivos personales? Hay quien preguntaba: ¿para qué queremos que vengan personas? La respuesta fue muy unánime, porque esa es nuestra contribución al desarrollo no sólo de las áreas rurales sino al conjunto de la sociedad. Esta es otra de vuestras fortalezas, que deseáis combinar vuestros distintos proyectos vitales en un contexto global.

En este sentido señalasteis distintas cuestiones sobre vivienda, telecomunicaciones, y servicios comunitarios y ambientales. Hablasteis sobre las dificultades de cada una de estas acciones, especialmente de la desconexión de vuestras iniciativas, muchas de ellas frenadas, en el contexto institucional del propio ámbito local.

Sinceramente creo que disteis en el clavo en vuestro diagnóstico.  La escasez de un parque de viviendas, especialmente en alquiler, frena la recepción de población. El abandono de las telecomunicaciones dificulta seriamente el acceso a la actividad, reduce la recepción de población, y os aleja del derecho a la información. El déficit de servicios comunitarios os obliga a un esfuerzo mayor y especialmente os aleja del proyecto comunitario que expresáis en torno a la consecución de una relación armónica con el territorio.

Es sin duda el trabajo que os queda por hacer, trabajo en el que deberéis emplear fórmulas imaginativas. ¿Cómo conciliar la escasez de viviendas con el importante patrimonio residencial abandonado? Resulta sin duda una labor central, en la medida en que es una amenaza importante sobre el territorio. Si no actuáis sobre el parque de viviendas, lo harán los agentes externos y grupos inmobiliarios, y probablemente los resultados, si no se hace nada, sean bastante negativos.

Quizás en esta línea se pueda comenzar con un proyecto demostrativo. Por ejemplo la rehabilitación, no de una vivienda sino de un local, alguna de las muchas edificaciones agrarias hoy abandonadas, para dotarlo como espacio de trabajo para alguno de los proyectos empresariales que lleváis a cabo, por ejemplo de comercialización de vuestras producciones, o como soporte de un telecentro… Mediante ese proyecto, como laboratorio, podéis ensayar fórmulas de colaboración con propietarios de patrimonio, promotores, administraciones locales y usuarios de cara a diseñar un plan más ambicioso.

Sobre la mejora de las telecomunicaciones y especialmente sobre el uso de las telecomunicaciones podéis poneros en contacto con el Proyecto Connectem de Castellón: http://www.connectem.uji.es/pluja/index.php Este proyecto ha venido desarrollando una línea importante de dinamización mediante el uso de las TIC´s de las áreas rurales de Castellón.

Otros proyectos comunitarios como el de la biomasa resultan sin duda (comparativamente) más sencillos de organizar. La cuestión en este punto es cómo interesar a distintas organizaciones locales.

Pero en la reunión no sólo hablasteis sino que también indicasteis en las tarjetas otras cuestiones mucho más concretas, y a pesar de la dificultad que tenían algunas de las cuestiones planteadas en algunos casos quedan recogidas líneas de solución muy interesantes. Lo que expresasteis en las tarjetas por lo general se refería a otro ámbito, al ámbito de la vida cotidiana y especialmente a una cuestión central; los hijos. Alguien en la reunión expresó su miedo a que sus hijos finalmente también abandonen el territorio. En las tarjetas encontraréis referencias que muestran dicha preocupación. Generalmente estas cuestiones no están incluidas en ninguna de las agendas de desarrollo rural ni en los distintos proyectos. Creo que en este sentido podéis hacer pequeñas cosas que pueden ser muy demostrativas. Por ejemplo hubo quien a la reunión fue acompañado por sus hijos, otros tuvieron que salir rápidamente al finalizar por que sus hijos les estaban esperando y probablemente hubo quien no asistió por quedarse con sus hijos. Una solución sencilla hubiera sido organizar un espacio de guardería paralelo a la reunión. Pero evidentemente la cuestión es más importante. ¿Por qué no organizar actividades para los pequeños? Encuentros, actividades deportivas o lúdicas. ¿Por qué no dirigir los esfuerzos colectivos en este sentido?

Esta línea resulta más importante de lo que pueda parecer porque es un instrumento muy valioso para desarrollar el capital “puente”, las posibilidades que la organización de actos para los niños tiene para enlazar con aquéllos que alguno dijo “los habitantes tradicionales” esos que viven en el territorio sin esa complicidad por desarrollar un proyecto colectivo resulta indudable.

Y es aquí donde reside “el meollo de la cuestión”. Vuestra fortaleza en el desarrollo de proyectos colectivos se resiente por lo general por la desconexión con “el mundo tradicional”. Aun así hay importantes excepciones. Recuerdo haber visitado el proyecto del tapiz de Mataporquera y haber percibido el importante trabajo de conexión con la localidad. Es importante que estos proyectos los pongáis en valor.

En las tarjetas os referís a los habitantes tradicionales con la expresión “caciquismo”, pero alguien responde que frente al caciquismo la solución es la “visibilización”. Creo que es muy afortunada la respuesta y encara directamente el problema. Hacéis poco visible vuestra actividad, vuestro esfuerzo y lucha colectiva por la comunidad. Debéis exigir un mayor reconocimiento a vuestros proyectos.

En esta línea creo que hay varias posibles acciones que pueden resultar de interés y que pueden resumirse en la organización de una “escuela de verano Abraza la Tierra”. Una semana de formación dirigida a técnicos de programas de desarrollo rural que incluya también algunos procedentes de distintos lugares de Europa, en donde se hace un recorrido por los distintos programas que habéis desarrollado en estos años. Es decir os convertís durante unos días en profesores, ello os obliga reflexionar y ver todo lo que habéis hecho, a la vez que transmitís conocimiento a otras regiones. En este sentido también podéis explorar otras vías de relación con otros grupos y experiencias que vayan mucho más allá que los tradicionales encuentros, debates y mesas redondas. Uno que puede ser altamente interesante es que os integréis en alguna red de acogida de voluntarios. En España no es frecuente, pero la juventud europea suele dedicar varios meses de su vida, especialmente el año antes de entrar en la universidad, al trabajo voluntario. Quizás el proyecto de la biomasa, o alguno de los proyectos sobre actividades infantiles, o los más clásicos de rehabilitación del entorno pueden desarrollarse bajo esta fórmula. Por ejemplo rehabilitación de una fuente o del acceso a algún lugar de interés recurriendo para ello a algún programa de voluntariado internacional. Vienen jóvenes durante unos 15 días, se les ofrece alojamiento, y ellos participan con su trabajo en alguna actividad a realizar. Estas iniciativas, en las que es necesaria una participación sencilla de las administraciones locales, proveen de materiales de trabajo, resultan muy importantes en la solidificación del capital “puente”.

Me temo que sin querer me he ido extendiendo bastante. Pero hay un último aspecto que creo importante y que destacó Paco Ramos cuando habló del carácter de las redes familiares. El problema del despoblamiento no es tanto el ser pocos, de hecho queréis vivir en el medio rural por su menor densidad, sino por los desequilibrios demográficos importantes que existen. Estos desequilibrios se resuelven mediante la intensificación de las redes sociales, es una de las características de la vida rural. Los habitantes rurales resuelven las carencias mediante la internalización de los servicios comunitarios en el ámbito de la colaboración familiar y vecinal. Esta es una característica que se destaca como fortaleza en los programas de desarrollo rural. Y ciertamente lo es, sin embargo debemos ser conscientes de que produce importantes desigualdades, especialmente en quien tiene unas redes familiares “rotas” o más débiles. Creo que es otra cuestión central a visibilizar y a trabajar. ¿Por qué para ser habitante rural hay que realizar más esfuerzo como ciudadano que para ser habitante urbano? El esfuerzo que hacen las redes resulta en algunos casos agotador. En esta línea hay que generar un debate importante que busque fórmulas de conciliación entre el esfuerzo que realizan las familias o las propias redes vecinales con el esfuerzo que tendrían que hacer los servicios públicos. Varios de vosotros exigisteis demandas muy concretas a las administraciones locales. Por ejemplo hay quien habló del “clima”, el problema no es el clima, el problema es la desatención pública que genera una nevada.  Alguien dijo que eso resuelve con “los votos” y es cierto sólo así pueden resolverse algunas cuestiones, pero también resulta muy importante realizar una pedagogía que muestre cómo los habitantes rurales hacéis continuamente más de lo que os corresponde y expresar la necesidad de que las políticas de desarrollo rural contemplen líneas más efectivas de colaboración entre las instituciones y las distintas redes familiares y vecinales en las tareas cotidianas, en el cuidado de los otros y en la preservación de los entornos.

Siento que tal vez algunos párrafos hayan quedado crípticos, pero no dudéis en solicitar que os lo cuente de otra forma, o en expresar vuestro desacuerdo. Espero que os sea de utilidad esta mirada casi de extraterrestre de quien aunque os conoce poco os estima mucho y sobre todo os admira porque tenéis proyectos vitales claros y un compromiso envidiable de solidaridad. Habéis conseguido que la montaña se mueva…

Un beso,

Luis Camarero

lcamarero@poli.uned.es